Guía completa

Cambiar el aceite parece sencillo, y en parte lo es. Lo que marca la diferencia es elegir bien el aceite, no saltarse los filtros y aprovechar que el coche está en el elevador para mirar lo que normalmente no se ve.

Uso normal o uso severo: en qué grupo estás

Los fabricantes suelen distinguir dos tipos de uso. Muchos conductores creen que están en el normal cuando en realidad hacen un uso severo. Estos son algunos ejemplos habituales en la zona:

Uso severo. Trayectos de menos de diez minutos, como ir de casa al centro o a la playa. Mucho tráfico lento en verano, cuando la A-7 y los accesos a Puerto Banús se llenan. Temperaturas altas durante meses. Subidas frecuentes con el coche cargado, por ejemplo hacia Ojén o hacia Ronda. Coches de alquiler con muchos conductores distintos.

Uso normal. Trayectos largos y regulares por autovía, a velocidad constante, con el motor siempre caliente. Un coche que hace a diario el recorrido entre Marbella y Málaga por la AP-7 se acerca más a este perfil.

Si tu coche está en el primer grupo, el aceite se degrada antes. En ese caso recomendamos acortar el intervalo respecto al máximo que marca el fabricante.

El caso de los coches que pasan meses parados

En una ciudad con tantas segundas residencias, es frecuente el coche que hace pocos kilómetros al año. Parece que no necesita cambio de aceite, pero no es así. El aceite se oxida con el tiempo, absorbe humedad, sobre todo cerca del mar, y los aditivos pierden eficacia. Además, las juntas y retenes se resecan cuando el coche no se mueve.

Por eso el plan de mantenimiento siempre incluye un límite en tiempo, además del de kilómetros. Si tu coche está parado gran parte del año, aprovecha la temporada en que lo uses para hacer el cambio.

Los filtros que acompañan al aceite

  • Filtro de aceite. Se cambia siempre con el aceite.
  • Filtro de aire. En verano, con polvo y calor, se ensucia antes. Un filtro sucio hace que el motor respire peor.
  • Filtro de habitáculo. Retiene polen y polvo que entra por la ventilación. Si el aire acondicionado huele a humedad, suele estar saturado.
  • Filtro de combustible. En diésel es especialmente importante; su intervalo lo marca el fabricante.

Lo que revisamos de paso

Con el coche elevado comprobamos si hay fugas de aceite o refrigerante, el estado de los manguitos, las pastillas y discos de frenos, los neumáticos y las rótulas. Revisamos también los niveles de líquido de frenos, refrigerante y limpiaparabrisas. Si algo no está bien, te lo comentamos antes de hacer nada.

Un consejo para entre cambios: comprueba el nivel con la varilla cada cierto tiempo, con el coche en llano y el motor parado unos minutos. Muchos motores modernos consumen algo de aceite de forma normal, y un nivel bajo durante un verano de calor y atascos acelera el desgaste.

Al terminar ponemos a cero el indicador de mantenimiento y anotamos el cambio para que tengas el historial al día. Puedes pedir cita en contacto.