Guía completa

Hábitos que acortan la vida del embrague

El disco de embrague es una pieza de desgaste, igual que las pastillas de freno. Cuánto dura depende mucho de cómo se use. Estas son las costumbres que más vemos reflejadas en los embragues que cambiamos:

  • Sujetar el coche en cuesta con el embrague. Mantenerlo a medio pedal para no ir hacia atrás calienta el disco en segundos. Es mejor usar el freno de mano o el asistente de arranque en pendiente si el coche lo tiene.
  • Apoyar el pie en el pedal. Aunque parezca que no se pisa, un poco de presión basta para que el cojinete gire y el disco roce.
  • Arrancar con muchas vueltas. Soltar el pedal despacio con el motor muy revolucionado es una de las formas más rápidas de gastarlo.
  • Esperar en semáforos con la primera metida y el pedal pisado. Castiga el cojinete; en parado, mejor punto muerto.
  • Cambiar sin pisar del todo. El disco y los sincronizadores de la caja sufren.

Por qué en la Costa del Sol se gasta antes

El tráfico turístico del verano convierte muchos trayectos en una sucesión de arrancar y parar. Las retenciones en la A-7 entre Marbella, San Pedro Alcántara y Estepona, o hacia Fuengirola, obligan a jugar con el embrague durante kilómetros. A eso se suma que muchas urbanizaciones están en ladera, con rampas de garaje y calles empinadas donde se arranca en pendiente a diario.

Un embrague que en un uso de carretera duraría muchísimo puede quedarse corto con este tipo de conducción. No es un defecto del coche, es el uso.

Disco, maza, cojinete y bimasa

Cuando hablamos de cambiar el embrague, nos referimos a varias piezas que trabajan juntas. El disco es el que roza y se gasta. La maza o plato de presión lo aprieta contra el volante. El cojinete o bombín empuja la maza cuando pisas. Y el volante motor, en muchos coches diésel y en bastantes de gasolina, es bimasa: dos masas unidas por muelles que absorben vibraciones.

El kit habitual incluye disco, maza y cojinete. El bimasa se valora aparte: lo medimos y solo lo cambiamos si está fuera de tolerancia, ya que su coste es importante y no siempre está gastado.

¿Es el embrague o es la caja?

No todos los problemas al cambiar de marcha vienen del embrague. Si las marchas entran duras solo en frío, o una marcha concreta rasca al meterla deprisa, lo más probable es que el problema esté en los sincronizadores de la caja. Si rasca al meter cualquier marcha con el coche parado, apunta más a un embrague que no desacopla del todo, a menudo por aire en el circuito hidráulico o un bombín que pierde. Y un ruido que aparece al soltar el pedal y desaparece al pisarlo suele ser de la caja, no del embrague. Antes de desmontar nada hacemos estas comprobaciones, porque bajar la caja para descubrir que el disco estaba bien no le sirve a nadie.

Tras el cambio

Los primeros kilómetros conviene conducir con suavidad para que el disco asiente. Te explicamos qué notar y cuándo volver si algo no va bien. Pide cita desde contacto o consulta también la revisión y mantenimiento.