Guía completa

La distribución es el mecanismo que sincroniza el giro del cigüeñal con el de los árboles de levas. Gracias a ella, las válvulas se abren y se cierran justo cuando toca respecto al movimiento de los pistones. En la mayoría de los motores actuales, si esa sincronía se pierde de golpe porque la correa se rompe, las válvulas golpean contra los pistones y la avería pasa de mantenimiento a reparación grave del motor.

Correa o cadena: qué cambia para ti

Una correa dentada es silenciosa y ligera, pero tiene vida limitada. El fabricante indica un número de kilómetros y un número de años, y hay que respetar el que llegue antes. No da síntomas claros antes de romperse; por eso la única prevención real es cumplir el intervalo.

La cadena es metálica y suele durar mucho más. Aun así, depende de un buen aceite y de tensores que funcionen. Cuando la cadena se estira o las guías se desgastan, aparece un traqueteo al arrancar en frío y, en motores modernos, un aviso de desfase en la diagnosis. Ignorarlo puede acabar en un salto de dientes.

Si no sabes qué lleva tu coche, mira el libro de mantenimiento o pregúntanos con la matrícula.

El problema de los coches que se mueven poco

En Marbella hay una parte importante de coches que pasan temporadas largas aparcados: segundas residencias, vehículos que solo se usan en verano o en vacaciones. Son coches con pocos kilómetros y bastantes años. Es fácil pensar que la correa está nueva porque el cuentakilómetros marca poco, pero la goma se reseca con el tiempo, y más con el calor del verano y la humedad del mar. En estos casos el límite que manda es el de los años.

Si has comprado un coche usado y no tienes la factura del último cambio, lo prudente es hacerlo y empezar a contar desde cero.

Qué incluye nuestro trabajo

Cambiamos el kit completo: correa o cadena, tensores, poleas locas y, si el motor la tiene movida por la distribución, la bomba de agua. Montar una correa nueva con un tensor viejo es arriesgado, porque es este el que suele fallar y arrastrar a la correa.

Antes de desmontar, calamos el motor con los útiles de bloqueo correspondientes para asegurar que, al montar, todo queda en su sitio exacto. Después giramos el motor a mano varias vueltas, comprobamos marcas y solo entonces arrancamos.

Aprovechamos para revisar la correa auxiliar y el estado del refrigerante, ya que muchas veces hay que vaciarlo.

Qué pasa si se rompe

Cuando una correa de distribución se parte con el motor en marcha, el coche se para en seco y no vuelve a arrancar. En los motores llamados de interferencia, que son la mayoría, los pistones alcanzan las válvulas abiertas y las doblan. A partir de ahí hay que desmontar la culata, sustituir válvulas y revisar guías y pistones. Es un trabajo mucho más largo que el cambio preventivo y, en coches con años, a veces no compensa repararlo. Por eso insistimos tanto en no apurar el intervalo.

Planifica el cambio

Es un trabajo que conviene programar con tiempo, no esperar a que suene algo. Si se acerca el intervalo, pide cita desde contacto y lo organizamos para que el coche esté listo en el día.