Guía completa

Una correa que trabaja más en verano

La correa Poly-V es esa banda de goma con canales longitudinales que se ve al abrir el capó, serpenteando entre varias poleas. Transmite el giro del cigüeñal al alternador, al compresor del aire acondicionado y, según el motor, a la bomba de agua y a la de dirección asistida. Parece una pieza menor, pero no lo es: si falla, varios sistemas se quedan sin fuerza a la vez, y el conductor se entera casi siempre en el peor momento, con el coche cargado o en mitad de un atasco.

Su desgaste no es igual todo el año, y en la Costa del Sol eso se nota bastante.

Julio y agosto: aire a tope y atascos

Con el calor del verano el compresor del aire funciona casi sin descanso, y eso supone una carga extra constante sobre la correa. Si además pasas mucho rato en retenciones por el tráfico turístico, el motor gira despacio, el alternador va justo de carga y la correa trabaja a baja velocidad con mucho esfuerzo. Es la época en la que más chirridos nos cuentan, sobre todo al encender el aire nada más arrancar.

Una correa que ya venía cansada suele dar la cara aquí. Si en primavera ya hacía algún ruido, lo prudente es revisarla antes de que llegue el calor fuerte.

Otoño e invierno: humedad y coches parados

Cuando bajan las temperaturas aparecen otros problemas. La humedad de las mañanas cerca del mar hace que una correa algo floja patine en los primeros segundos, con ese chillido corto que desaparece al calentarse el motor. Y en Marbella hay muchos coches que pasan temporadas largas sin moverse. La goma se queda doblada siempre por el mismo sitio, pierde elasticidad y, al volver a usarlos, aparecen grietas o ruidos de tensor.

Si el coche ha estado parado meses, merece la pena una mirada rápida a la correa antes de hacer un viaje largo por la A-7.

Por qué miramos el tensor y las poleas

Cambiar solo la correa no siempre resuelve el ruido. El tensor automático lleva un muelle y un pequeño amortiguador que con los años pierden fuerza, y las poleas locas tienen rodamientos que se secan. Si alguno de ellos está mal, la correa nueva volverá a chirriar o se gastará de un lado en poco tiempo. Por eso los revisamos girándolos a mano con todo desmontado y te decimos si conviene cambiarlos o no.

También comprobamos la polea del alternador. Muchos motores modernos llevan una rueda libre que absorbe los tirones; cuando se gasta, transmite vibraciones a toda la correa.

Qué hacer si se rompe

Si se enciende el testigo de batería y deja de enfriar el aire, lo más probable es que la correa haya saltado. Vigila la temperatura del motor: si la bomba de agua depende de ella, el motor se calentará pronto. Para en un lugar seguro y pide ayuda. Para cualquier duda, pásate por el taller o escríbenos desde contacto.