Guía completa

Tres sistemas, tres formas de averiarse

No todos los coches llevan la misma dirección, y eso cambia tanto los síntomas como la reparación. Te resumimos las tres que más vemos.

Hidráulica. Una bomba movida por la correa del motor empuja aceite hacia la cremallera y te ayuda a girar. Sus problemas típicos son fugas en tubos y retenes, una bomba que zumba al girar y un volante que se endurece cuando el líquido baja. Es el sistema de muchos coches con años, todavía muy presentes en la zona.

Electrohidráulica. Mantiene el aceite y la cremallera hidráulica, pero la bomba la mueve un motor eléctrico. Añade a los fallos anteriores los eléctricos: relés, fusibles y el propio motor de la bomba.

Eléctrica. Un motor eléctrico montado en la columna o en la cremallera da la asistencia, guiado por un sensor que mide la fuerza que haces sobre el volante. No hay líquido ni bomba. Cuando falla, suele encender un testigo y la asistencia desaparece de golpe o funciona a ratos. Se diagnostica con equipo de diagnosis y en algunos casos se resuelve con actualizaciones o calibraciones, sin cambiar piezas.

Las piezas que se gastan en todas

Sea cual sea la asistencia, hay elementos mecánicos comunes. Las rótulas exteriores unen la dirección con la mangueta y reciben cada bache y cada bordillo. Las axiales conectan la cremallera con esas rótulas. Los guardapolvos protegen la cremallera de la suciedad; si se rompen, entra agua y arena y el desgaste se dispara.

En una ciudad con playas cerca, la arena fina y el salitre llegan a los bajos más de lo que parece. Un guardapolvos roto se nota poco al principio, pero en pocos meses puede dejar una cremallera con holgura.

Maniobras, curvas y calor

El uso que se hace del coche en Marbella castiga la dirección de formas concretas. Aparcar en plazas justas de zonas tan concurridas como Puerto Banús implica muchos giros a tope con el coche parado, que es el momento de máximo esfuerzo para la bomba o el motor eléctrico. Las carreteras de montaña como la A-397 hacia Ronda, con curvas seguidas, delatan enseguida cualquier holgura: el coche no va donde le indicas con precisión. Y en verano, con altas temperaturas en el vano motor, un líquido hidráulico viejo pierde propiedades antes.

Cuándo no esperar

Hay síntomas que permiten circular unos días con cuidado, como un ruido leve de bomba o un guardapolvos agrietado. Otros no: si notas que la dirección se queda dura de repente en marcha, que el volante tiene un juego grande o que el coche cambia de trayectoria solo al frenar, no sigas usándolo con normalidad. Una rótula que se suelta deja la rueda sin control. En esos casos es mejor que el coche llegue al taller con asistencia.

Después de reparar

Todo trabajo de dirección termina con alineación. Si el coche lleva control de estabilidad, comprobamos también que el sensor de ángulo de volante marca recto, y lo calibramos si hace falta. Así evitas desgaste irregular de neumáticos y avisos en el cuadro. Pide cita en contacto o consulta también suspensión y neumáticos.