Guía completa
Tres situaciones que castigan los frenos en la zona
Los frenos se desgastan según cómo y por dónde se conduce. En Marbella hay tres escenarios que vemos reflejados una y otra vez en los coches que entran al taller.
Bajadas de montaña. La A-397 que baja desde Ronda hasta San Pedro Alcántara es una sucesión de curvas con pendiente casi continua. La A-355 desde Ojén también tiene tramos de bajada prolongada. Si se baja frenando todo el rato, los discos y el líquido se calientan mucho. El síntoma típico es un pedal que se alarga al final de la bajada y olor a quemado al parar. Con el tiempo, ese calor deforma los discos y aparece la vibración en el volante.
Atascos del verano. El tráfico turístico de julio y agosto convierte trayectos cortos en paradas continuas. Cada parada es una frenada, y las pastillas se gastan antes de lo que indicaría el kilometraje. Además, con el calor del asfalto los frenos trabajan desde una temperatura de partida más alta.
Calles con pendiente y garajes en rampa. Muchas viviendas de la zona tienen accesos empinados. Bajar a diario con el coche frenado también suma desgaste, sobre todo en el eje delantero.
Pastillas y discos: cuándo cambiar cada cosa
Las pastillas son el material que roza. Los discos son la superficie contra la que rozan. Normalmente se gastan varias pastillas por cada juego de discos, pero depende del uso. Nosotros medimos el grosor de ambas piezas y lo comparamos con el mínimo del fabricante. Si el disco está por encima y no tiene alabeo, se queda. Si está cerca del límite, tiene un escalón marcado en el borde o vibra, se cambia junto con las pastillas.
En coches de gama alta con discos de gran tamaño o pinzas multipistón, el criterio es el mismo, aunque las piezas sean distintas.
Lo que no se ve desde fuera
Una pinza agarrotada hace que una pastilla roce siempre, se gaste mucho más que la del otro lado y caliente la rueda. Las guías sin grasa provocan desgaste en cuña. Los latiguillos agrietados pueden hincharse al frenar. Y el líquido de frenos absorbe humedad con el tiempo; en una zona costera húmeda conviene no alargar su cambio más de lo que indique el fabricante, porque un líquido con agua hierve antes en una bajada larga.
En coches que pasan temporadas parados, es frecuente que los discos cojan óxido superficial y que alguna pinza se quede pegada. Al volver a usarlos, conviene revisarlos.
Freno de mano eléctrico
Muchos coches actuales llevan el freno de estacionamiento accionado por motores en las pinzas traseras. Para cambiar las pastillas traseras hay que poner el sistema en modo mantenimiento con la diagnosis. Si se fuerza sin hacerlo, se pueden dañar los motores. También revisamos el funcionamiento del freno de mano al terminar, porque una pastilla nueva más gruesa obliga al sistema a recalibrar su recorrido. Si el coche lleva sensores de desgaste, los cambiamos cuando ya han dado aviso, ya que suelen quedar inservibles tras tocar el disco.
Pide cita en contacto o consulta también el servicio de neumáticos.