Guía completa

Las ruedas a lo largo del año en la Costa del Sol

Aquí no hay nieve en la ciudad ni carreteras con sal en invierno, pero eso no significa que los neumáticos lo tengan fácil. Cada estación les exige algo distinto, y conviene saberlo para no llevarse sorpresas.

Verano: calor, asfalto caliente y coches cargados

Julio y agosto son los meses más duros para las cubiertas. El asfalto se calienta mucho, el tráfico turístico llena la A-7 y los accesos a las playas, y los coches viajan con más peso: maletas, sillas, familia. Un neumático con poca presión en esas condiciones se calienta en exceso, se deforma más y se desgasta por los hombros. Antes del verano merece la pena comprobar presiones en frío, con la carga que vayas a llevar, y mirar que no haya cortes ni bultos en los flancos.

Otoño: las primeras lluvias

Tras meses sin llover, el primer chaparrón deja la calzada resbaladiza por la mezcla de agua, polvo y restos de goma y aceite. Es cuando se nota la diferencia entre un neumático con dibujo suficiente y uno al límite. El agua necesita canales para escapar; con poco dibujo, el coche flota antes y frena peor.

Invierno: carreteras de montaña

Quien sube a Ronda por la A-397 o hacia Ojén y Coín por la A-355 encuentra curvas, sombras, humedad y temperaturas mucho más bajas que en la costa. Un neumático de verano de calidad funciona bien en casi todos los casos, pero si haces esas rutas a menudo en los meses fríos, hablemos de un cuatro estaciones.

Primavera: buen momento para revisar

Con el invierno pasado y antes del calor, es un buen momento para mirar desgaste, alinear si hace falta y rotar delanteras y traseras cuando el coche lo permite.

El enemigo silencioso: el tiempo y el sol

En esta zona hay muchos coches que pasan largas temporadas parados, en garajes de segundas residencias o a la intemperie. El caucho envejece aunque el coche no ruede: aparecen grietas finas en el flanco y la goma se endurece, lo que reduce el agarre aunque el dibujo parezca nuevo. Por eso siempre miramos la fecha de fabricación, que viene marcada en el flanco con cuatro cifras: semana y año.

Alinear o no alinear

La alineación no es un extra obligatorio con cada cambio. La recomendamos cuando los neumáticos viejos muestran un desgaste desigual, cuando el volante no queda recto, cuando el coche se va hacia un lado o después de un golpe fuerte contra un bordillo. Si nada de eso ocurre, te lo decimos y no la hacemos. Lo mismo con las presiones: después del montaje las dejamos en el valor que indica la etiqueta del coche, normalmente en el marco de la puerta o en la tapa del depósito, y te recomendamos revisarlas en frío cada pocas semanas.

Para pedir presupuesto, indícanos la medida que aparece en el flanco desde la página de contacto. Si además notas vibraciones o ruidos al frenar, échale un vistazo a nuestra página de frenos.