Guía completa

El mantenimiento cambia con el calendario

En la Costa del Sol el coche no sufre igual en enero que en agosto. Por eso, además de seguir lo que dice el libro de mantenimiento, ajustamos la revisión a la época del año en que nos lo traes. El plan del fabricante es la base; lo que cambia es dónde ponemos el foco cuando el coche está subido al elevador.

Primavera: preparar el coche para la temporada alta

Antes de que empiece el tráfico turístico del verano conviene llegar con los deberes hechos. En esta época miramos con más calma:

  • Aire acondicionado: presión de trabajo, temperatura de salida y estado del filtro de habitáculo. Un filtro saturado reduce el caudal y deja olor.
  • Sistema de refrigeración: nivel y aspecto del anticongelante, manguitos que empiezan a cuartearse y funcionamiento del electroventilador.
  • Neumáticos: profundidad del dibujo y presión, porque con el asfalto caliente el desgaste se acelera.

Verano: calor, atascos y trayectos cortos

Las retenciones de julio y agosto hacen que el motor pase mucho tiempo al ralentí con temperaturas altas. Es la estación en la que más baterías vemos fallar: el calor degrada la química interna aunque el aviso llegue después, con el primer arranque frío. Si nos traes el coche en verano, medimos la batería con comprobador de carga y revisamos que el alternador entregue lo que debe.

Los frenos también trabajan más en ciudad con el tráfico parado y arrancando. Medimos pastillas y discos y miramos el color del líquido de frenos, que con el tiempo absorbe humedad y pierde eficacia.

Otoño e invierno: humedad y coches que vuelven a moverse

Cuando baja el turismo, muchos propietarios de segundas residencias se llevan el coche o lo dejan aparcado varios meses. Ese reposo tiene consecuencias que vemos a menudo:

  1. Batería descargada o sulfatada por no recibir carga.
  2. Discos de freno con óxido superficial por la humedad del ambiente marino.
  3. Neumáticos con zonas aplanadas si han estado mucho tiempo con el mismo apoyo.
  4. Aceite que ha cumplido su plazo en meses aunque marque pocos kilómetros.

En esta época también revisamos bajos y anclajes por si el salitre ha empezado a atacar tornillería, escape o soportes. Las primeras lluvias son buen momento para comprobar escobillas y alumbrado, y que la luneta térmica desempañe bien con la humedad de la mañana.

Lo que no cambia en ninguna estación

Haya calor o no, en cada revisión hacemos lo mismo de base: cambiamos lo que toca según el plan del fabricante, leemos la memoria de la centralita por si hay averías registradas, comprobamos fugas y te enseñamos lo que necesite atención. Si algo puede esperar, te lo decimos; si no, te damos el presupuesto antes de seguir.

Si el coche lleva mucho tiempo sin revisión y no sabes qué toca, tráelo con el libro o la última factura y lo averiguamos juntos. También puedes escribirnos desde contacto y te orientamos sobre qué revisión corresponde a tu modelo y kilometraje.