Guía completa

Preguntas que te hacemos en el mostrador

Antes de tocar el coche solemos hacer tres o cuatro preguntas. Las respuestas dicen mucho del estado del circuito y nos ayudan a decidir si basta con un cambio de líquido o hay que mirar algo más.

¿Sabes cuándo se cambió por última vez? Es la pregunta que casi nadie sabe responder. El líquido de frenos no se ve, no hace ruido y no avisa. Si no consta en las facturas ni en el libro de mantenimiento, lo damos por pendiente y lo medimos.

¿Has notado el pedal distinto? Un pedal que baja más de lo normal, que se nota blando o que hay que bombear indica aire o vapor en el circuito. A veces es solo líquido viejo; otras veces hay una fuga en un latiguillo o en una pinza, y eso se revisa antes de cambiar el líquido.

¿Haces bajadas largas de montaña? Aquí tenemos varias cerca. Quien sube a menudo a Ojén, Istán o a la sierra por la carretera de Ronda calienta mucho los frenos al bajar. En esas condiciones un líquido con humedad pierde margen antes de hervir. Recomendamos usar marchas cortas al bajar y, sobre todo, tener el líquido en buen estado.

¿El coche pasa temporadas parado? En la Costa del Sol occidental hay muchos coches de segunda residencia que pasan meses en un garaje. El líquido sigue absorbiendo humedad igual, y además los purgadores y pistones de las pinzas tienden a agarrotarse cuando no se mueven. Cuando un coche así vuelve a circular, es buen momento para el cambio.

Por qué la humedad importa

El líquido de frenos es higroscópico: capta agua del aire de forma lenta pero constante, a través de las gomas y del tapón del depósito. Esa agua rebaja su punto de ebullición. En el uso diario no se nota, pero en una frenada larga o muy fuerte la temperatura en las pinzas sube mucho. Si el líquido llega a hervir, se forman burbujas de vapor y el pedal deja de transmitir la fuerza como debería. Además, el agua favorece la corrosión dentro de pinzas, bombines y del grupo ABS, piezas bastante más delicadas que el propio líquido.

Cómo lo hacemos

Sustituimos todo el líquido del circuito, rueda por rueda, en el orden que corresponde al coche. No basta con vaciar el depósito y rellenar, porque el líquido viejo se queda en tuberías y pinzas. En bastantes modelos con ABS y control de estabilidad usamos la diagnosis para mover las válvulas del grupo hidráulico durante el purgado y que no quede líquido viejo atrapado ahí dentro.

Al terminar comprobamos el pedal con el motor parado y arrancado, revisamos el nivel y hacemos una prueba de frenada. Si durante el trabajo vemos pastillas al límite o un latiguillo cuarteado, te lo enseñamos antes de seguir; puedes ver más en nuestra página de frenos.

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