Guía completa

La velocidad a la que vibra dice mucho

Cuando alguien nos dice que el coche vibra, lo primero que queremos saber es a qué velocidad. Es una pista muy útil, porque cada causa tiene su franja.

A baja velocidad, en ciudad. Una vibración o un golpeteo que se nota a ritmo lento rara vez es de equilibrado. Suele indicar un neumático deformado, una llanta golpeada o algo flojo en la suspensión. Un coche que ha estado semanas parado en el mismo sitio puede tener las ruedas con una zona aplanada que provoca este traqueteo durante los primeros kilómetros.

A media velocidad, en vías rápidas. Aquí empieza a aparecer el desequilibrio clásico, sobre todo en las ruedas delanteras. El volante tiembla en una franja concreta y luego se calma si sigues acelerando.

A velocidad de autovía. Es donde más se nota. En la A-7 o en la AP-7, en trayectos hacia Estepona o hacia Fuengirola y Mijas, una rueda desequilibrada hace que el volante tiemble de forma constante. Si la vibración se nota más en el asiento que en el volante, lo más probable es que venga de atrás.

Al frenar. Si solo vibra cuando frenas, el problema no está en el equilibrado, sino en los discos de freno. En ese caso te remitimos a frenos.

Qué hacemos en la equilibradora

Montamos cada rueda en la máquina, que la hace girar y mide en qué punto sobra o falta peso, tanto en el borde interior como en el exterior. Después colocamos contrapesos en los lugares exactos. En llantas de aleación usamos contrapesos adhesivos en la cara interior para que no se vean desde fuera.

Cuando el desequilibrio es muy grande, a veces conviene girar el neumático sobre la llanta para compensar el punto más pesado de uno con el más ligero de la otra. Así se necesita menos peso añadido y el resultado es más fino.

Llantas grandes y perfiles bajos

En Marbella circulan muchos coches de gama alta con llantas de gran diámetro y neumáticos de perfil muy bajo. Son más sensibles al desequilibrio porque el neumático absorbe menos y cualquier irregularidad se transmite al volante. También se golpean con más facilidad en bordillos y badenes. Antes de equilibrar revisamos el estado de la llanta, porque una ligeramente doblada no queda bien por mucho contrapeso que se ponga.

Coches que pasan meses parados

Muchos vehículos de segundas residencias se quedan aparcados durante largas temporadas. El peso del coche descansa siempre sobre el mismo punto del neumático y, con el calor del verano, la goma puede quedarse marcada. Al volver a circular aparece una vibración que a veces se va sola tras unos kilómetros y otras no. Si persiste, no es cuestión de contrapesos: el neumático se ha deformado. Te lo diremos antes de equilibrar para que no gastes en algo que no va a resolverlo. Revisar la presión antes de dejar el coche parado ayuda a reducir este efecto.

Cada cuánto conviene hacerlo

Lo mínimo es equilibrar cada vez que se monta un neumático nuevo o se desmonta uno para repararlo. Si notas vibraciones, si has dado un golpe fuerte contra un bordillo o si ves que falta un contrapeso, no esperes. Una rueda desequilibrada gasta el neumático de forma irregular y castiga rodamientos, rótulas y amortiguadores. Si quieres revisar también la alineación, puedes verlo en dirección o pedir cita en contacto.