Guía completa

De dónde sale la carbonilla

Todo motor de combustión genera residuos. En los diésel y en los gasolina de inyección directa, parte de esos residuos vuelve a la admisión a través de la válvula EGR y de los vapores del cárter. Mezclados con aceite, forman una pasta que se endurece en el colector, en las válvulas y en la propia EGR. Con el tiempo el paso de aire se estrecha y el motor respira peor.

En un coche que hace autovía con frecuencia, los gases calientes arrastran buena parte de esa suciedad. En uno que solo hace trayectos de pocos minutos, con paradas continuas y el motor sin llegar a su temperatura, la carbonilla gana terreno año tras año.

Tres caminos y cuándo elegir cada uno

No existe una única forma de descarbonizar. Estas son las opciones que valoramos, con sus pros y sus límites.

Cambiar la forma de usar el coche. Si la suciedad es ligera, a veces basta con hacer recorridos más largos a ritmo constante. Un trayecto por la A-7 hacia Estepona o Fuengirola, o subir por la A-355 hacia Ojén con el motor bien caliente, ayuda a que el sistema se limpie solo. Es lo primero que recomendamos cuando los datos aún son buenos.

Limpieza sin desmontar. Se introduce un producto limpiador por la admisión o el combustible con el motor en marcha, siguiendo un procedimiento controlado. Funciona en suciedad moderada y es un trabajo de pocas horas. No hace milagros con depósitos muy duros.

Desmontaje y limpieza manual. Cuando el colector está muy tapado o la EGR ya no se mueve, lo eficaz es quitar las piezas, limpiarlas a fondo y volver a montarlas con juntas nuevas. Lleva más tiempo, pero deja la admisión realmente limpia.

Lo que no vamos a hacer

No vamos a ofrecerte una descarbonización como solución para todo. Si en la diagnosis vemos que el problema es un caudalímetro, un inyector que gotea o un turbo con holgura, te lo diremos y lo trataremos por su lado. Limpiar un motor con una avería distinta solo retrasa la reparación de verdad.

Tampoco la recomendamos en motores con mucho consumo de aceite sin antes saber por qué lo consumen.

Un ejemplo que se repite

Un caso frecuente es el de un diésel familiar que se usa a diario para ir al colegio, a la compra y poco más. Un día el dueño nota que en las rotondas el coche titubea al acelerar y que en la cuesta de casa ya no sube con la soltura de antes. En la diagnosis aparecen valores de aire por debajo de lo esperado y una EGR que tarda en responder. Al desmontar, el colector tiene una capa negra que reduce bastante el paso. Tras limpiarlo y montar juntas nuevas, el motor recupera la respuesta. Le explicamos al cliente que, si sigue haciendo solo trayectos cortos, la suciedad volverá, y que alternar con algún recorrido largo es la mejor prevención.

Cómo evitar que vuelva

En Marbella el verano trae retenciones y mucho tiempo al ralentí, y el resto del año muchos coches se usan para recados cortos. Si es tu caso, intenta que de vez en cuando el coche haga un trayecto largo a velocidad sostenida. Mantén el cambio de aceite según indique el fabricante y no apures el depósito al mínimo de forma habitual. Si es diésel, conviene vigilar también el filtro de partículas y la válvula EGR, que suelen ir de la mano.