Guía completa

Lo que separa un buen repintado de uno hecho con prisa

Pintar un coche entero es de las intervenciones estéticas más visibles que se pueden hacer, y también de las que más se notan cuando el trabajo está mal ejecutado: goteos, partículas atrapadas en el barniz, diferencias de tono entre paneles. La diferencia entre un buen repintado y uno apresurado se ve desde el primer vistazo, y no siempre está donde se espera — casi todo se decide antes de que la pistola toque el coche.

Cabina propia, no subcontratada

Hacemos el trabajo en nuestra propia cabina. La razón es técnica, no de imagen: el barniz cura correctamente solo dentro de un rango de temperatura concreto (normalmente entre 15 y 25 °C), un exceso de humedad puede dejar manchas en la superficie (“blooming”), y cualquier partícula de polvo que entre durante la aplicación queda atrapada de forma permanente. Una cabina cerrada y filtrada controla las tres cosas a la vez; un garaje improvisado, ninguna.

Preparación: donde se decide el resultado

Antes de que entre color, la superficie pasa por lavado, descontaminación completa, lijado de toda la carrocería y masilla en las zonas que lo necesiten. Es la fase menos vistosa y la más determinante — un repintado sobre una preparación insuficiente se nota a los pocos meses, cuando la pintura empieza a marcar los defectos que había debajo.

Pinturas y ajuste de color

Trabajamos con Standox (Axalta) y Glasurit (BASF), dos referencias en pintura de carrocería con sistemas de mezcla de códigos precisos y barnices de larga duración. El punto crítico es igualar el color real del coche, que puede haberse descolorido con años de sol aunque el código de fábrica siga siendo el mismo. Medimos con un espectrofotómetro digital el color exacto en varias zonas del vehículo y ajustamos la mezcla a partir de ahí — mezclar a ojo, comparando con muestrarios, deja diferencias que se notan sobre todo con luz directa.

Sólido, metalizado, perlado o mate

Cada tipo de pintura tiene su propio proceso: sólida es la más simple (una capa más barniz), metalizada añade escamas de aluminio, perlada suma una capa nacarada adicional (entre un 10 y un 15% más de coste) y mate exige un barniz específico que no se pule ni se encera como el resto — el mantenimiento posterior es distinto y conviene saberlo antes de elegir.

Cambio de color y DGT

Repintar del mismo color no requiere ningún trámite. Cambiar de color sí: hay que notificarlo a la DGT en un plazo de 15 días, con una tasa de unos 20 €, para que el permiso de circulación quede actualizado. Lo gestionamos nosotros para que no tengas que ocuparte del papeleo.

Garantía

Dos años cubriendo defectos de la propia pintura: descascarillado, pelado o pérdida prematura de brillo. No cubre daños posteriores como golpes o químicos agresivos, que se tratarían como una reparación aparte.