Guía completa

Cuando alguien nos trae un coche con un código del sensor de árbol de levas, lo primero que hacemos no es abrir el capó. Es preguntar. Las respuestas del conductor nos ahorran mucho tiempo de diagnóstico, y a ti, piezas que no hacían falta. Estas son las preguntas que solemos hacer y por qué.

¿Cuándo empezó y qué estaba pasando ese día?

Si el fallo apareció justo después de cambiar la correa de distribución, o tras un arranque complicado con la batería floja, la pista es distinta a si apareció de golpe en plena marcha. Un coche que ha pasado varios meses parado en una segunda residencia y vuelve a moverse con la batería baja puede guardar errores de sensores que en realidad funcionan. En esos casos medimos la batería antes de tocar nada.

¿Falla en frío, en caliente o siempre?

Esta pregunta es clave. Un sensor con una fisura interna suele portarse bien por la mañana y fallar cuando el motor lleva un rato caliente. En verano, con atascos largos en la A-7 y el vano motor recalentado, es cuando más casos así vemos. Si nos dices que el coche se para tras veinte minutos de retención y vuelve a arrancar al rato, ya tenemos medio diagnóstico hecho.

¿Ha notado tirones o solo el testigo?

Algunos motores siguen funcionando casi normal con el sensor de levas fallando, porque la centralita se apoya en el sensor del cigüeñal y hace una estimación. Otros pierden fuerza, vibran o tardan en arrancar. Saber qué notas tú nos ayuda a separar un fallo eléctrico intermitente de uno permanente.

¿Se ha tocado algo del motor últimamente?

Cambio de distribución, junta de tapa de balancines, limpieza del motor con agua a presión… Cualquier trabajo cerca del sensor puede haber dejado un conector mal encajado, un cable pinzado o humedad dentro de la clavija. También pasa en coches que suben a menudo por la A-355 hacia Ojén: las vibraciones y el calor de las cuestas castigan conectores que ya estaban viejos.

Lo que hacemos después de escucharte

Con esa información conectamos el equipo de diagnosis y miramos la señal del sensor en el osciloscopio, al lado de la del cigüeñal. Ver las dos juntas nos dice tres cosas:

  • Si el sensor de levas genera una señal limpia o con cortes.
  • Si las dos señales mantienen la relación correcta entre sí.
  • Si el problema aparece al mover el cableado, lo que apunta al mazo y no a la pieza.

Cuando la sincronía está fuera de su sitio, el problema no es el sensor, sino la distribución, y te lo explicamos antes de seguir. Si el sensor es el culpable, lo sustituimos, revisamos la junta tórica para que no haya fugas de aceite y probamos el arranque en frío y en caliente.

Si tu coche tarda en arrancar o lleva el testigo de motor encendido, pide cita desde contacto y anótate las respuestas a estas preguntas: te sorprenderá lo útiles que son.