Guía completa
Las preguntas que nos hacéis más a menudo
La válvula PCV es una de esas piezas de las que casi nadie ha oído hablar hasta que da problemas. Por eso, en lugar de una explicación técnica larga, aquí van las dudas que más nos plantean los clientes cuando les hablamos de ella, con las respuestas que les damos en el taller.
«¿Para qué sirve si el motor ya tiene escape?»
Durante la combustión, una pequeña parte de los gases se cuela entre los segmentos de los pistones y acaba en el cárter, donde está el aceite. Si esos gases se quedaran ahí, la presión subiría y el aceite se contaminaría. La ventilación del cárter los saca y los manda a la admisión para que se quemen. La válvula PCV regula ese caudal según la carga del motor. El escape no tiene nada que ver con esta función.
«Me han cambiado la junta de la tapa de balancines y sigue perdiendo aceite. ¿Por qué?»
Es una de las situaciones más frustrantes y más frecuentes. Si la ventilación está obstruida, el cárter tiene más presión de la debida y empuja el aceite hacia fuera por el punto más débil. Cambias la junta, aguanta un tiempo y vuelve a perder, o empieza a perder por otro sitio. Antes de cambiar juntas por fugas repetidas, conviene comprobar la presión del cárter.
«Oigo un silbido con el coche parado, ¿puede ser esto?»
Puede. Muchas válvulas PCV modernas llevan una membrana de goma. Con el calor del motor y los años se endurece y acaba rajándose. Por la grieta entra aire sin medir y se oye un pitido al ralentí. Además, la centralita detecta una mezcla pobre y enciende el testigo. Es muy habitual que se confunda con una fuga de vacío en otra parte.
«Mi coche apenas sale del centro, ¿influye?»
Mucho. Si el coche solo hace trayectos cortos por ciudad, el motor no llega a calentarse lo suficiente. El vapor de agua de la combustión se condensa dentro y se mezcla con el aceite, formando una especie de mayonesa que tapona tubos y válvulas. En invierno, con la humedad que hay cerca del mar, es todavía más fácil que ocurra. Lo vemos en coches de uso urbano y en vehículos que alternan semanas parados con trayectos muy cortos.
En cambio, un coche que hace a menudo trayectos por autovía hacia Fuengirola o Mijas evapora esa humedad y mantiene la ventilación más limpia.
«¿Qué pasa si no lo arreglo?»
A corto plazo, ralentí irregular, consumo de aceite y testigo encendido. A medio plazo, fugas por retenes, aceite en la admisión que ensucia la válvula EGR y, en motores turbo, aceite en el intercooler. Ninguna de esas consecuencias es grave el primer día, pero todas son más caras de resolver que la propia válvula.
«¿Cuánto tarda?»
En la mayoría de motores, entre una y dos horas. Si la válvula va integrada en la tapa de balancines, se cambia la tapa completa con su junta. Si tienes dudas sobre tu caso, escríbenos desde contacto con el modelo y los síntomas.