Guía completa
La pregunta más habitual cuando alguien entra con una mancha bajo el coche es si es grave. La respuesta honesta es que depende de dónde salga y de cuánto pierda, y para saberlo hay que mirar el motor por arriba y por abajo. El aceite viaja: baja por el bloque, se pega en protectores y cae donde el aire de la marcha lo lleva. Por eso la mancha del suelo sirve de aviso, pero no indica el punto exacto.
Los sitios por donde más pierde un motor
Tapa de balancines. Arriba del todo. Su junta trabaja con calor constante y con los años se endurece. La fuga suele bajar por un lateral del motor y, a veces, cae sobre el colector de escape, de ahí el olor a quemado.
Junta del cárter. Abajo. Es habitual en coches con años y también en los que han tocado fondo en una rampa. Se ve como un borde húmedo alrededor de la bandeja.
Soporte del filtro y enfriador de aceite. Llevan juntas propias que pueden fallar. Si coincide con restos de refrigerante, revisamos el enfriador de aceite.
Retenes de cigüeñal y árbol de levas. Son anillos que cierran el paso del aceite donde un eje sale del motor. El trasero, entre motor y caja, obliga a desmontar la caja de cambios, y por eso es el trabajo más largo. Si se deja, el aceite puede acabar en el embrague.
Tapones y sensores. El tapón de vaciado o un sensor de presión con la junta gastada también pierden. Son las reparaciones más sencillas.
Ojo con la presión interna
Un motor con la ventilación del cárter obstruida acumula presión dentro, y esa presión empuja el aceite por juntas y retenes que en otras condiciones aguantarían. Si encontramos varias fugas a la vez en un motor que no es especialmente viejo, revisamos la válvula PCV antes de cambiar juntas. De lo contrario, las nuevas acabarían igual.
Fuga o consumo
No toda bajada de nivel es una fuga. Un motor puede quemar aceite por segmentos, guías de válvula o un turbo con desgaste, y ahí no aparecen manchas en el suelo, pero sí humo azulado por el escape. Distinguir una cosa de otra cambia por completo la reparación. Para hacerlo, medimos el nivel con el coche en llano, marcamos la referencia y te pedimos que vuelvas tras unos cientos de kilómetros si la duda persiste.
La particularidad de esta zona
En la Costa del Sol occidental muchos coches pasan meses parados en garajes de segundas residencias. Las gomas se resecan sin movimiento ni calor, y cuando el coche vuelve a usarse es frecuente que aparezcan gotas nuevas. A esto se suma el calor intenso del verano. Si tu coche está en esa situación, una revisión al volver a ponerlo en marcha evita sustos.
Si ves manchas o el nivel baja, cuéntanoslo desde contacto y buscamos el origen.