Guía completa
Dónde se escapa el líquido, de más fácil a más serio
1. Manguitos y abrazaderas
Es la causa más frecuente y la más sencilla. Los manguitos de goma soportan presión y temperatura a diario y con los años se cuartean, sobre todo por dentro, donde no se ve. Una abrazadera floja también basta para perder gotas. Con el circuito presurizado, la fuga suele aparecer en minutos.
2. Radiador
Los radiadores modernos combinan aluminio con depósitos de plástico. Con los ciclos de calor, el plástico se fragiliza y la unión empieza a rezumar. En coches que viven cerca del mar, además, la humedad y el salitre atacan las aletas de aluminio y aparecen pequeños poros. Un radiador con fuga normalmente se sustituye.
3. Bomba de agua
La bomba tiene un retén que con el tiempo deja pasar líquido. Suele verse un rastro bajo la polea o una costra en el orificio de drenaje. En muchos motores la mueve la correa de distribución; en ese caso conviene hacer las dos cosas a la vez para no desmontar dos veces lo mismo.
4. Termostato y su carcasa
Más que perder líquido, un termostato que se queda abierto o cerrado altera la temperatura. Pero su carcasa, a menudo de plástico, sí puede agrietarse y gotear.
5. Calefacción y enfriador de aceite
Si notas humedad en la alfombrilla del acompañante o los cristales se empañan con olor dulce, el radiador de calefacción puede estar perdiendo. Si el refrigerante aparece mezclado con aceite, revisamos el enfriador de aceite.
6. Fuga interna
Cuando el nivel baja sin ningún rastro exterior, el líquido puede estar entrando en la combustión. Los síntomas son humo blanco persistente, burbujas en el depósito o presión excesiva en los manguitos. Es lo último que buscamos y lo confirmamos con pruebas antes de plantearlo.
El verano aquí es una prueba de fuego
En Marbella el sistema de refrigeración trabaja al límite en julio y agosto. Temperaturas altas, atascos por el tráfico turístico, aire acondicionado al máximo y subidas como la A-355 hacia Ojén se juntan en el mismo trayecto. Una fuga pequeña que en invierno pasaba desapercibida se convierte en verano en un sobrecalentamiento. Si sabes que tu coche pierde algo, no lo dejes para después de las vacaciones.
Los coches que pasan meses parados tienen su propio problema: los manguitos se resecan, el líquido envejecido deja de proteger contra la corrosión y la bomba de agua puede empezar a gotear justo al volver a usarla. Si es tu caso, una prueba de presión antes del verano sale mucho más a cuenta que un sobrecalentamiento en mitad de un atasco.
Qué hacer si la aguja sube
Apaga el aire acondicionado y pon la calefacción al máximo: ayuda a sacar calor del motor. Si sigue subiendo, para en un lugar seguro y apaga el motor. No abras el tapón del depósito en caliente; el líquido sale a presión y quema. Cuando enfríe, comprueba el nivel y llámanos o escríbenos desde contacto.
Para el mantenimiento del líquido en sí, tienes la página de refrigerante del motor.