Guía completa

Una pieza pequeña con un trabajo grande

El aceite del motor no solo lubrica. También se lleva una parte importante del calor de pistones, cojinetes y, en los motores turbo, del propio turbocompresor. Para que no se pase de temperatura, muchos motores llevan un intercambiador en el que el aceite cede calor al refrigerante. Suele ir junto al soporte del filtro de aceite, aunque en algunos modelos está escondido bajo el colector de admisión o en el bloque.

Dentro hay láminas finas que separan los dos líquidos. Si una se perfora o si una de las juntas exteriores se endurece, los dos circuitos se comunican o el aceite sale al exterior.

Lo que puedes revisar tú con el capó abierto

No hace falta ser mecánico para detectar los primeros indicios. Con el motor frío, echa un vistazo a estas tres cosas:

  1. El vaso de expansión del refrigerante. Debe verse limpio, del color del anticongelante. Si flota una película marrón o aceitosa, algo no va bien.
  2. El tapón de llenado de aceite. Si en su cara interior hay una pasta clara, parecida a la mayonesa, el refrigerante está llegando al aceite. Ojo: en coches que hacen solo trayectos muy cortos puede aparecer algo de condensación sin avería; hay que confirmarlo.
  3. La zona del filtro de aceite. Manchas húmedas o goteo alrededor del soporte suelen indicar juntas del enfriador que han perdido estanqueidad.

Si ves cualquiera de ellas, no rellenes y sigas sin más. Pide que lo revisemos.

Calor, cuestas y motores exigidos

En Marbella el verano es largo y caluroso. Un coche que sube por la A-397 hacia Ronda o por la A-355 hacia Ojén, con el aire puesto y varias personas a bordo, lleva el aceite a temperaturas altas durante mucho rato. Lo mismo ocurre en las retenciones del verano, con el motor al ralentí y poco aire pasando por el radiador. Son las situaciones en las que unas juntas cansadas terminan de ceder.

En coches que han pasado mucho tiempo parados, las juntas también se resecan y pueden empezar a perder cuando el coche vuelve a usarse con calor.

Enfriador o junta de culata

Es la duda que más nos plantean, porque ambas averías mezclan aceite y refrigerante. Hay pistas que ayudan: si el motor pierde agua y echa humo blanco por el escape, o si aparecen burbujas en el vaso de expansión con el motor en marcha, la culata se vuelve sospechosa. Si la mezcla aparece sin pérdida de potencia ni humo, y la presión del circuito se mantiene, el enfriador es el candidato más probable. Hacemos las pruebas necesarias para no desmontar una culata sin motivo.

Por qué no basta con cambiar la pieza

Si el aceite ha pasado al circuito de refrigeración, se ha repartido por radiador, manguitos y calefacción. Montar un enfriador nuevo y dejar ese aceite dentro es ponerle las cosas difíciles al motor: el refrigerante contaminado enfría peor y ataca los manguitos. Por eso hacemos varios lavados hasta que el agua sale limpia, y renovamos aceite y filtro aunque no tocara.

Si se ha mezclado refrigerante en el aceite, el cambio de aceite es imprescindible. Después de la reparación, te recomendamos revisar niveles las primeras semanas para comprobar que todo se mantiene estable. Puedes pedir cita en contacto o consultar el servicio de pérdida de refrigerante.