Guía completa

El líquido que casi nadie revisa por su cuenta

El refrigerante se cambia en el concesionario al comprar el coche y después, para muchos conductores, desaparece del radar durante años. El problema es que pierde calidad con el tiempo: se degradan sus aditivos anticorrosivos y, sin darse cuenta, puede acabar dañando piezas caras — radiador, bomba de agua, termostato, intercambiador de aceite — mucho antes de que aparezca ningún aviso en el cuadro.

En coches con arquitecturas más complejas, con varios radiadores para motor, intercooler y en algunos casos electrónica de potencia, un refrigerante degradado o mal purgado se nota antes: cualquier punto caliente sin refrigerar bien tarda menos en dar problemas.

No todos los refrigerantes son iguales

Cada fabricante especifica una química concreta: G12, G12+, G12++ y G13 (rosa y morado) para el grupo VAG, OAT azul para Toyota y Mazda, HOAT amarillo para Ford, G48 en Mercedes y BMW más antiguos, OAT verde en Hyundai y Kia, y fórmulas propias en modelos recientes de Stellantis. Mezclar tipos incompatibles no es solo una cuestión de etiqueta: la reacción química entre aditivos distintos puede precipitar partículas que acaban obstruyendo el radiador.

Para saber cuál corresponde, consultamos el manual del vehículo, la etiqueta del depósito de expansión cuando el fabricante la incluye, o verificamos por VIN en el propio taller. Si el coche es de segunda mano y no hay forma fiable de saberlo, lo más seguro es un purgado completo con el tipo correcto de origen, en vez de fiarse del color del líquido que ya lleva.

Cambio simple o purgado completo

El cambio simple (50-80 €) vacía el depósito y el radiador; queda una parte del líquido antiguo mezclada con el nuevo, y es suficiente si se repite cada 4 o 5 años. El purgado completo (80-130 €) vacía también el bloque motor — más exhaustivo, y recomendable si nunca se ha hecho antes, si se cambia de tipo de refrigerante o si el sistema muestra signos de contaminación.

Cuando el síntoma no es visible

Una temperatura elevada en el cuadro puede deberse a algo tan simple como un nivel bajo o un termostato atascado. Pero si el depósito baja sin manchas visibles bajo el coche, conviene descartar una fuga interna — junta de culata o intercambiador — antes de que el problema vaya a más. Es la diferencia entre una reparación de 100 € y una de varios miles si se deja pasar.