Guía completa
Un líquido que trabaja más en verano que en invierno
En muchas zonas de España se asocia el anticongelante con el invierno. En Marbella su trabajo importante llega en julio y agosto. Con temperaturas altas, el aire acondicionado al máximo, tráfico turístico lento en la A-7 y subidas hacia Benahavís, Istán u Ojén, el circuito de refrigeración está al límite. Un líquido en mal estado transmite peor el calor y hierve antes, y el motor lo nota justo cuando más le exiges.
Qué hace el refrigerante, además de no congelarse
Sube el punto de ebullición. Mezclado con agua en la proporción correcta y bajo presión, permite que el motor trabaje a su temperatura sin que el líquido hierva.
Protege contra la corrosión. Lleva aditivos que cubren las superficies metálicas del motor, del radiador y de la bomba. Con el tiempo esos aditivos se agotan, aunque el nivel no baje. Es entonces cuando empieza el óxido interno, que tapona conductos y daña la bomba.
Lubrica la bomba de agua. El retén de la bomba depende del líquido para no secarse. Un refrigerante viejo acorta su vida.
Señales de que el líquido está cansado
No hace falta esperar a una avería para darse cuenta. Abre el capó con el motor frío y mira el depósito. El líquido debe verse limpio y del color de origen. Si está marrón o con partículas, hay óxido. Si ves una capa aceitosa, puede haber una mezcla con aceite, y eso hay que investigarlo, por ejemplo en el enfriador de aceite.
Otra pista es la calefacción. Si en invierno tarda mucho en calentar o calienta a ratos, puede haber aire o depósitos en el circuito.
Fíjate también en la aguja de temperatura durante un atasco de verano. Si antes se quedaba quieta en el centro y ahora sube un poco cada vez que paras, o el ventilador funciona mucho más rato después de apagar el motor, el sistema está trabajando con menos margen. No siempre es el líquido, pero es lo primero y lo más sencillo de descartar, junto con un radiador con las aletas sucias o aplastadas.
Coches que pasan temporadas parados
En la costa hay muchos vehículos de segunda residencia que se quedan meses sin arrancar. El refrigerante no se gasta por kilómetros, pero sí por tiempo, y un líquido viejo en reposo favorece la corrosión. Si tu coche está en esa situación, revisa la fecha del último cambio cuando vuelvas.
El purgado, la parte que se suele hacer mal
Cambiar el líquido parece sencillo, pero el circuito tiene que quedar sin bolsas de aire. Una burbuja atrapada en la culata o en el radiador de calefacción provoca calentamientos localizados aunque el nivel esté correcto. Por eso, después de llenar, dejamos el motor alcanzar temperatura, comprobamos que el termostato abre y que el ventilador entra, y rellenamos hasta que el nivel queda estable. Si al hacerlo vemos una fuga, la tratamos en pérdida de refrigerante.
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