Guía completa
Un cliente nos lo explicó una vez muy bien: «el coche va, pero parece que lleva el freno de mano puesto». Esa sensación de motor apagado, que no empuja, suele tener detrás un problema de aire. Y en la entrada de ese aire está el caudalímetro.
Qué hace este sensor
Entre el filtro de aire y el motor hay un sensor que mide cuánto aire entra en cada momento. Con ese dato, la centralita calcula cuánto combustible inyectar, y en los diésel, además, cuánto gas de escape recircular por la EGR y cuánta presión pedir al turbo. Si la medida no es correcta, todos esos cálculos se desajustan.
El elemento sensor es un hilo o una película muy fina que se calienta. El aire que pasa lo enfría y, según cuánto se enfría, el sensor deduce el caudal. Es una pieza delicada: un poco de aceite, polvo o un toque con el dedo basta para alterar la lectura.
Tres situaciones típicas
El diésel que echa humo negro al subir. Al acelerar fuerte, por ejemplo al subir desde San Pedro Alcántara hacia la carretera de Ronda, el coche deja una nube oscura y no tiene la fuerza de siempre. Puede ser un caudalímetro que mide de menos, pero también un manguito del turbo roto. Lo comprobamos antes de cambiar el sensor.
El gasolina que se cala en los semáforos. El ralentí baja, oscila y a veces el motor se para al llegar a un cruce. Un caudalímetro contaminado da lecturas erróneas a bajo caudal y la centralita no ajusta bien la mezcla.
El coche que entra en modo de emergencia en autovía. Circulando por la A-7 o la AP-7, al adelantar aparece un testigo y el motor queda limitado. Si se apaga y se vuelve a arrancar, funciona normal un rato. La centralita ha detectado que el caudal medido no cuadra con lo que esperaba.
Lo que comprobamos antes de culpar al sensor
- El filtro de aire. Si está muy sucio, entra menos aire del esperado. Si está mal colocado o es de mala calidad, deja pasar polvo que acaba en el sensor.
- Fugas en la admisión. Un manguito agrietado o una abrazadera floja después del caudalímetro deja entrar aire que el sensor no mide. En turbo, una fuga después del compresor hace que el aire medido se escape.
- Respiradero del motor. Si manda demasiados vapores de aceite, contamina el sensor. Revisamos la válvula PCV cuando hay restos de aceite en la admisión.
- Válvula EGR. En diésel, una EGR que se queda abierta reduce el aire fresco y altera la lectura. Ver EGR.
Limpiar o cambiar
Si el sensor está sucio pero responde, una limpieza con producto específico puede devolverle la precisión. Si después de limpiarlo los valores siguen fuera, se cambia. En algunos coches se sustituye solo el sensor; en otros viene integrado en un tramo del conducto y hay que cambiar el conjunto.
Después de cualquier intervención borramos los códigos, hacemos las adaptaciones que pida el motor y circulamos midiendo de nuevo en carretera. Si tu coche ha perdido fuerza, pide cita en contacto.