Guía completa

Cómo distinguir el ruido

En un coche de tracción delantera, cada rueda motriz recibe el giro a través de un palier con dos juntas: una junto a la caja de cambios y otra junto a la rueda. La exterior es la que más trabaja, porque además de transmitir el giro tiene que permitir que la rueda gire con la dirección. Cada una avisa de forma distinta:

  • Chasquido rítmico en curva cerrada: junta exterior. Se oye sobre todo al salir de una plaza de aparcamiento o al dar la vuelta en una rotonda, y se acelera con la velocidad.
  • Vibración al acelerar en recta: más típico de la junta interior o de un palier doblado. Desaparece al soltar el pedal.
  • Zumbido constante que cambia con la velocidad: normalmente no es el palier, sino un rodamiento de rueda.
  • Golpe al cambiar de acelerar a retener: puede ser una junta con holgura, pero también un soporte de motor.

La pieza barata que protege a la cara

Toda junta homocinética va dentro de un fuelle de goma lleno de grasa especial. Mientras el fuelle está entero, la junta puede durar muchísimo. El día que se raja, la grasa sale despedida por el giro y empieza a entrar arena y agua. Desde ese momento la junta se desgasta muy deprisa.

Por eso, cuando un coche entra para cualquier otra cosa, echamos un vistazo a los fuelles. Si pillamos uno agrietado a tiempo, basta con cambiar el fuelle y la grasa. Si llega con el clac-clac, la junta ya está tocada y toca cambiarla, o el palier entero si la otra junta también tiene holgura.

Un uso que se nota

En Marbella se juntan dos cosas que castigan las juntas. Por un lado, muchas maniobras urbanas con la dirección girada al máximo: garajes estrechos, rampas y calles con pendiente. Por otro, el calor del verano, que reseca las gomas, y los coches que pasan temporadas parados, donde los fuelles se cuartean sin que nadie lo vea. Los coches de alquiler que pasan por muchas manos también suelen llegar con los fuelles más castigados de lo que su kilometraje haría pensar.

Qué nos llevamos de cada trabajo

Al terminar, el coche tiene que girar a tope a ambos lados sin un solo chasquido y acelerar en recta sin temblores. Revisamos también que la grasa que haya salido no haya llegado a los discos o a las pastillas, porque una pastilla impregnada frena peor y hay que cambiarla.

Tras sustituir un palier comprobamos además que la tuerca central quede apretada al par que indica el fabricante y, cuando corresponde, que se haya usado una tuerca nueva. Si durante el desmontaje hemos tenido que soltar rótulas o brazos de suspensión, revisamos la geometría para que el coche no tire hacia un lado ni gaste neumático de forma irregular. Y te contamos cómo está el palier del otro lado, para que sepas si conviene planificarlo o puede esperar tranquilamente.

Si oyes un ruido al girar y quieres saber de dónde viene, escríbenos desde contacto y lo comprobamos.