Guía completa
Antes de cambiar nada, cuatro preguntas
Cuando un coche llega con el aviso de eficiencia del catalizador, la tentación es pedir uno nuevo. Nosotros preferimos responder antes a estas preguntas, porque de ellas depende que la reparación dure.
¿Es de verdad el catalizador?
La centralita no ve el catalizador; ve dos sondas lambda, una antes y otra después. Si la de después envejece o una pequeña fuga en el escape deja entrar aire, la lectura cambia y el sistema puede culpar al catalizador sin razón. Por eso revisamos primero las sondas lambda y la estanqueidad del escape. En coches que duermen cerca del mar es frecuente encontrar bridas y juntas tan oxidadas que dejan pasar aire.
¿Qué lo ha dañado?
Un catalizador puede durar toda la vida del coche si el motor quema bien. Lo que lo estropea casi siempre viene de antes. Una bujía o una bobina que falla manda gasolina sin quemar al catalizador, donde arde y lo sobrecalienta hasta fundir el cerámico. Un motor que consume aceite lo recubre de cenizas. Un inyector que gotea enriquece la mezcla. Si montamos un catalizador nuevo sin corregir eso, en poco tiempo estaremos igual.
¿Está obstruido o solo ha perdido eficacia?
No es lo mismo. Un catalizador que limpia menos los gases enciende un testigo, pero el coche anda normal. Uno obstruido frena la salida del escape y el motor pierde fuerza, sobre todo en subidas. Lo notarías, por ejemplo, al subir hacia Ojén por la A-355 o al incorporarte a la A-7 con el coche cargado. Para distinguirlo medimos la contrapresión del escape.
¿Cómo es tu uso diario?
Un catalizador necesita temperatura para hacer su trabajo. Un coche que solo hace trayectos cortos, como ir y volver de la playa en Elviria o moverse por el centro en pleno verano con tráfico turístico, trabaja casi siempre frío. Un coche que hace autovía con regularidad mantiene el catalizador limpio. No es una avería, pero ayuda a entender el desgaste.
Diésel y gasolina, dos realidades
En gasolina, el catalizador de tres vías trata monóxido de carbono, hidrocarburos y óxidos de nitrógeno, y su funcionamiento depende de que la mezcla esté muy bien ajustada. En diésel, el catalizador de oxidación suele ir junto al filtro de partículas y es clave para que este regenere. En diésel modernos, además, puede haber un catalizador SCR que trabaja con AdBlue.
Cuando sí hay que sustituirlo
Si las pruebas confirman que el catalizador está agotado o roto, lo sustituimos por uno homologado para tu motor. Cambiamos juntas y tornillería, porque reutilizar bridas oxidadas es buscar una fuga. Después borramos códigos y circulamos hasta que la centralita completa sus comprobaciones de eficiencia.
Si te ha salido el aviso o notas olor raro en el escape, pide cita en contacto y lo revisamos a fondo.